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Escandallo Cafetería

Costes de receta para cafetería: guía práctica

Calcula los costes de receta para cafetería: dosis de café, leche, take-away y tabla vs bollería. Miselup recalcula tu escandallo en segundos.

John Guerrero
John Guerrero
Consultor gastronómico · Fundador de ChefBusiness y Miselup
12 min de lectura
Barista de perfil preparando un espresso en la máquina cromada de una cafetería de especialidad luminosa, con tazas blancas alineadas en la barra.

Llevas meses abriendo la persiana a las siete y media cada mañana. La máquina rinde, la clientela responde y la caja registradora echa humo… pero los números del banco no reflejan ni la mitad de lo que sientes que deberías estar ganando. Si alguna vez te has dicho «vendo muchísimo café, pero no me cuadran los números», quédate conmigo: en los próximos minutos vamos a desmontar el tópico y te voy a enseñar cómo calcular los costes de receta para cafetería con la lógica propia de un coffee shop, no con la de un restaurante tradicional.

Después de dos décadas ayudando a negocios de hostelería a domar sus escandallos, te aseguro que el principal error que cometen las cafeterías de especialidad, las pastelerías con barra y los coffee shops de barrio es aplicar la misma mentalidad de costes que un restaurante. Y créeme: no funciona. Aquí vamos a construir un escandallo para cafetería que de verdad refleje tu realidad, con mermas de leche, packaging para llevar y el aluminio del flat white que despachas a 70 grados justos.

Primer plano de una mano sujetando un portafiltro con café molido sobre una báscula digital de dosificación en la barra de una cafetería.

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Por qué una cafetería se costea distinto

En un restaurante, el escandallo gira alrededor del plato. En una cafetería, el centro de gravedad es la bebida, y más concretamente la dosis. No tienes un filete de 200 gramos; tienes 8, 12 o 18 gramos de café molido por cada extracción, una cantidad de leche que varía según la bebida (y según lo que se queda en la jarra) y un vaso que a veces cuesta más que el propio café. Esa lógica cambia absolutamente todo.

El café es un producto de altísimo margen: su coste por taza es ridículamente bajo comparado con el PVP. Dependiendo del perfil de tu tostador y del origen que uses, el food cost de un espresso solo puede quedar por debajo del 10 %, mientras que el de una tosta de aguacate o un brunch bowl se te va cómodamente al 30-40 %. La cafetería vive de ese colchón: el café sostiene el negocio y la bollería, las tostas y el slow brunch suben el ticket medio.

Pero hay más diferencias. En un coffee shop tienes mermas propias que un restaurante no ve en su línea de cocina. La leche que calientas de más y acabas tirando, la jarra que purgas, la calibración del molino cada mañana que genera café de descarte… Esos gramos y mililitros cuentan dinero. Y luego está el packaging para llevar (take-away), un monstruo silencioso que puede disparar el coste de una bebida hasta en un 20 % adicional: un vaso de cartón con tapa y manga térmica cuesta, en ocasiones, más que los 8 gramos de café que estás sirviendo.

Por último, lo que realmente define la rentabilidad no es el café solo ni la bollería sola: es el mix. Una cafetería que solo analice sus bebidas y deje de lado cómo se comporta cada línea en el ticket global está volando a ciegas. Necesitas un escandallo para cafetería o coffee shop donde cada referencia se relacione con las demás, y aquí es donde mucha gente pincha.

Cuánto cuesta de verdad un café: el escandallo por dosis

Para que no te quedes con la teoría, vamos a tierra con un ejemplo trabajado. Imagina que tienes una cafetería de especialidad en una capital española, año 2026, y trabajas con un café de origen único que te cuesta 28,50 € el kilo (precio neto de compra, sin IVA). Tu dosis de espresso estándar son 8 gramos.

El cálculo puro y duro del café no tiene misterio: coste por kilo dividido entre 1.000 y multiplicado por los gramos de la dosis. Eso te da un coste de café por taza realmente bajo. Pero como el cliente te lo pide para llevar, le pones un vaso de doble pared, una tapa y una servilleta. Mira cómo queda en mesa:

ConceptoCantidadCoste €
Café molido (origen único)8 g0,228
Vaso take-away 120 ml + tapa1 ud0,14
Servilleta/pajita/agitador1 ud0,02
Coste total espresso take-away0,388

La magia está en el PVP. Un espresso de especialidad para llevar puede marcarse fácilmente a 2,20 € sin que nadie se rasgue las vestiduras. Estamos hablando de un food cost del 17,6 % —si solo contaras el café serían unos ridículos 10,4 %— y un margen bruto de 1,81 € por unidad. Esta es la razón por la que el café es el motor del negocio. Entender cómo calcular el food cost te ayudará a interiorizar que, por mucho que suba el vaso, ese espresso sigue siendo un cohete en rentabilidad.

Por supuesto, si tu café de filtro usa 15 gramos o tu batch brew trabaja en litros, la lógica es exactamente igual: dosis, gramos consumidos, packaging añadido. Cuando automatizas el escandallo de recetas en Miselup y pones el precio del kilo de café una sola vez, cada dosis de cada bebida se recalcula sola sin que tengas que perseguir al tostador cada vez que sube tres céntimos.

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Un café con leche o un flat white: cuando entra la leche (y su merma)

Ahora añadimos el verdadero protagonista de la mayoría de las barras: la leche. Vamos a costear un flat white de 160 ml, que monta un doble espresso (16 g de café) y completa con leche fresca entera. El café, con el mismo precio de 28,50 €/kg, se nos dobla porque la dosis es justo el doble que un espresso sencillo.

La leche en hostelería, comprada en litros, suele andar en torno a 0,94 €/litro en 2026 en un buen acuerdo con distribuidor. Un flat white necesita unos 140 ml de leche líquida para conseguir el volumen y la textura adecuados, pero aquí viene la trampa: la merma por vaporizado y purga. He visto miles de cafeterías donde entre un 10 % y un 15 % de la leche que se calienta jamás llega a la taza del cliente. Se queda en las paredes de la jarra, en el vaporizador que se purga, en el fondo de la jarrita que se enjuaga. Si ignoras esa merma, estás maquillando el escandallo.

Si aplicamos un factor de merma prudente del 12 %, cada flat white consume realmente unos 157 ml de leche (140 ml × 1,12 por la merma). Y a eso súmale el vaso con tapa y la manga térmica:

ConceptoCantidadCoste €
Café (doble espresso 16 g)16 g0,456
Leche fresca (con merma incluida)157 ml0,148
Vaso take-away 200 ml + tapa1 ud0,17
Manga térmica1 ud0,05
Coste total flat white take-away0,824

Con un PVP de 3,30 € en carta, el food cost se queda en un 25 % clavado y el margen bruto en 2,48 €. Nada mal, pero fíjate en una cosa: el café representa 0,456 € y el vaso con la manga 0,22 €; es decir, el packaging supone casi la mitad del coste del café. Si no separas esa línea en tu escandallo, jamás verás cuánto se come el take-away tu rentabilidad. Cuando empieces a trabajar con una alternativa a Excel que te permite asociar cada bebida a su presentación —barra versus para llevar— podrás decidir, por ejemplo, si en los tickets de sala prescindes de la tapa y mejoras margen.

Este mismo razonamiento sirve para el capuchino, el latte e incluso para el matcha latte: siempre dosis + leche + merma + vaso. Hasta dominar ese esqueleto, muchas cafeterías ni siquiera saben qué precio ponerle a un café con leche vegetal que, además, cuesta el doble que la leche de vaca. Aquí te vendrá bien revisar cómo fijar el precio de un plato (o de una bebida en este caso) porque los márgenes no se adivinan: se calculan.

Flat white con arte latte junto a un croissant en un plato y un vaso de café para llevar sobre la barra de madera de una cafetería.

Café vs bollería: la tabla comparativa de márgenes

Esta es la sección que suele provocar un «ahora lo entiendo» en los dueños de coffee shop. Vamos a poner en la misma tabla cinco referencias realistas de una cafetería de especialidad en España en 2026: el salto entre el café y la comida es tan llamativo que te hará replantearte la carta entera.

ReferenciaCoste €PVP €Food cost %Margen bruto €
Espresso solo (barra)0,2281,8012,7 %1,57
Café con leche take-away (160 ml leche)0,712,8025,4 %2,09
Croissant de mantequilla (comprado a obrador)0,622,5024,8 %1,88
Tosta de aguacate con tomate y sésamo1,857,2025,7 %5,35
Combo desayuno: café con leche + croissant1,335,0026,6 %3,67

Fíjate en el contraste: el espresso solo tiene un food cost inferior al 13 % y un margen de 1,57 € en algo que se despacha en segundos, mientras que la tosta de aguacate deja un margen bruto más de tres veces mayor (5,35 €), pero también requiere ingredientes frescos, montaje, manipulación y un consumo de espacio en cocina. El croissant, que mucha gente compra fuera y simplemente hornea, está en un término medio interesante: casi 2 € de margen con un food cost del 25 %.

Lo relevante es el combo desayuno: al empaquetar café con leche y croissant bajas ligeramente el PVP respecto a la suma suelta (2,80 café con leche + 2,50 croissant = 5,30) y te lo dejas en 5,00, pero mantienes un margen de 3,67 € y, sobre todo, subes el ticket medio de ese cliente que, de no existir el combo, igual solo te pedía un café. Es justo lo que comentaba antes: el mix sostiene el negocio. Si solo miraras el café, te perderías el efecto arrastre de la bollería; si solo miraras la bollería, te asustaría su food cost y rebajarías precios peligrosamente. La visión conjunta es la única que permite dormir tranquilo.

El mix de producto: cómo cada línea sostiene el ticket

La rentabilidad real de una cafetería no está en una sola referencia: está en la manera en que las bebidas de alto margen financian la oferta de comida y en cómo esa oferta de comida convierte un café rápido de 2,20 € en un ticket de 8 o 12 euros. Si solo vendes espressos, necesitas un volumen salvaje para cubrir costes fijos; si solo vendes brunch, el food cost agregado se te puede ir por encima del 35 % y los números no salen. La combinación es la clave.

En el día a día de barra, un escandallo dinámico es lo que te permite reaccionar sin volverte loco. Cuando el precio de la leche sube un 8 % en un mes (lo hemos vivido en los últimos años), si llevas los escandallos en Excel tienes que entrar hoja por hoja, receta por receta y recalcular todo a mano. En cambio, con una herramienta donde pones el litro de leche una sola vez y automáticamente cada café con leche, cada capuchino y cada flat white actualizan su coste, evitas decisiones erróneas por trabajar con datos desfasados. Eso es precisamente qué es el escandallo dinámico: un escandallo que no envejece y que te da la foto real de tu carta hoy, no la de hace tres meses.

Además, cuando empiezas a montar tu oferta —los combos, el brunch de fin de semana, los packs de pastelería— sobre la misma base de ingredientes y recetas que ya tienes, el sistema te arrastra los costes y te permite ver el margen del ticket completo. Si el aguacate subió, lo ves reflejado en el combo; si cambiaste de vaso biodegradable, lo ves en tiempo real. La coherencia entre el escandallo de cada bebida y la oferta final es lo que termina de dar sentido a todo. Así, cuando toca revisar los precios de Miselup, entiendes que no estás pagando por un software, sino por horas de trabajo que dejas de regalar en Excel.

Y ya que hablamos de coctelería en otros contextos, la lógica es la misma: en una coctelería de autor el vaso, la cristalería y la merma de hielo también pesan. El día que quieras replicar esta metodología en la barra de cócteles, puedes recurrir sin miedo a el escandallo de un cóctel, porque la filosofía es calcada: dosis, merma y presentación.

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Preguntas frecuentes

¿Cómo calculo el coste de un café por dosis?

Divide el precio del kilo de café entre 1.000 y multiplica el resultado por los gramos exactos de la dosis que usa tu molino (8 g, 18 g, etc.). Por ejemplo, con un café de 28,50 €/kg, cada dosis de 8 g cuesta 0,228 €. Luego suma el coste de vaso, tapa y servilleta si la bebida es para llevar.

¿Cuánto debería ser el food cost de una cafetería?

No hay un número mágico único. En café solo puedes aspirar a un 10-15 %, pero cuando añades bollería o brunch, el food cost medio de la carta suele moverse entre el 22 % y el 28 %. Lo importante es que no midas todo con la misma vara: controla cada línea por separado y luego analiza el global del ticket medio.

¿Cómo cuento el coste del vaso take-away?

El vaso es un ingrediente más. Introduce en tu escandallo el precio unitario del vaso, la tapa, la manga térmica y cualquier otro elemento (agitador, azúcar, servilleta). En café para llevar, este capítulo puede suponer entre 0,15 y 0,25 €, así que nunca lo omitas.

¿Merece la pena costear la bollería si la compro hecha?

Absolutamente sí. Aunque la compres a un obrador o a un proveedor industrial, esa pieza tiene un coste fijo que debes conocer para fijar un PVP con margen. Además, solo sabiendo el coste real de cada croissant o palmera puedes decidir si te interesa meterla en un combo o venderla suelta.

¿Por dónde empiezo?

Por las cinco o seis referencias que más vendes: espresso, café con leche, capuchino, el croissant, la tosta más popular y el combo estrella. Haz un escandallo completo con dosis, leche, merma y packaging. Cuando esas referencias estén bajo control y puedas actualizarlas de forma ágil, extiende el método al resto de la carta.

Recurso gratuito

¿Te han cuadrado los números de este artículo? Llévate nuestra plantilla de escandallo en Excel y calcula el food cost, la merma y el PVP de tus platos sin montar fórmulas.

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1 archivo .xlsx · 3 hojas: Escandallo con fórmulas, Tabla de mermas y Portada con guía · 11 KB

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