Escandallo para food truck y dark kitchen: márgenes reales
El escandallo clásico ignora costes clave en food truck y dark kitchen. Aprende a repreciar para delivery y recalcula márgenes por canal con Miselup.
Llevo más de veinte años revisando escandallos de todo tipo de negocios: restaurantes con tres pases, bares de barra, obradores, cafeterías de especialidad… y en la última década, sobre todo, food trucks y cocinas fantasma. He visto demasiados emprendedores que montan su proyecto, calculan su escandallo de recetas como les enseñaron en su primer trabajo en sala, y lo trasladan tal cual a una furgoneta o a una dark kitchen. Y ahí empieza el drama.
El escandallo clásico —el que solo suma ingredientes y te da un porcentaje de food cost— se diseñó para un restaurante con sala, donde el cliente paga en mesa, no hay intermediario digital que se lleve un 30 % y los envases no son un coste por pedido. Pero cuando pones ese mismo plato en un food truck o en una cocina fantasma, el escandallo tradicional te miente. Te dice que el margen es uno y la realidad es que el margen se ha evaporado sin que te des cuenta.
Por eso necesitas un escandallo ampliado: uno que sume no solo los ingredientes, sino todos los costes del canal de venta. En un food truck, el combustible, la plaza de mercado y la compra en pequeño formato. En una dark kitchen, la comisión de las plataformas de delivery y el packaging por pedido. Si no los metes en el cálculo, tu negocio se desangra mientras tú crees que estás ganando dinero.

Por qué el escandallo de toda la vida te engaña en un food truck o una dark kitchen
El escandallo de siempre te da un coste de materia prima por ración y lo comparas con el precio de venta. El problema es que ese precio de venta no es el mismo en todos los canales. En sala, el cliente paga 12 € y tú ingresas 12 €. En delivery, el cliente paga 12 € pero a ti te llegan 8,40 € porque la plataforma se queda 3,60 €. Y encima has gastado 0,80 € en envases que en sala no usabas. Si solo miras el coste de ingredientes (3,60 €), crees que tu food cost es del 30 % y que vas sobrado. Pero el coste real del canal delivery es mucho mayor: los ingredientes más la comisión más el packaging suman 8,00 €, un 66,7 % del precio. Eso no es un 30 %, es una ruina.
El escandallo clásico ignora los costes de canal. Y en un food truck o una dark kitchen, el canal es el negocio. Por eso necesitas un escandallo dinámico que te muestre el margen real de cada formato, no solo el coste de la receta.
El escandallo de un food truck: los costes del puesto que nadie suma
Un food truck no es un restaurante pequeño con ruedas. Es un negocio con una estructura de costes muy distinta, y si haces el escandallo como si tuvieras una barra y una terraza, te estás engañando.
Primero, el combustible y el generador. Un food truck necesita energía para las planchas, la cámara frigorífica, la luz y, muchas veces, para desplazarse hasta la ubicación. No es raro que el gasto diario en combustible y generador ronde los 40 €.
Segundo, la plaza de mercado o feria y los permisos. No es lo mismo cocinar en un local fijo que pagar por un puesto en un mercado gastronómico, un festival o un polígono. Dependiendo de la ciudad y del evento, puedes estar pagando 60 € al día o más entre la tarifa de la plaza y los permisos municipales.
Tercero, el aforo y las horas de venta limitadas. Un restaurante puede abrir de 13:00 a 16:00 y de 20:00 a 23:30, con dos turnos. Un food truck suele concentrar sus ventas en una franja de tres o cuatro horas. Si vendes 80 platos al día, esos costes fijos diarios se reparten entre esos 80 platos, y cada uno carga con una parte proporcional que un escandallo de restaurante no contempla.
Cuarto, la compra en pequeño formato. Un restaurante con sala puede negociar precios por volumen: compra cajas enteras, al por mayor, y obtiene un precio por kilo más bajo. Un food truck, por espacio de almacenamiento y por volumen de ventas, suele comprar en supermercado o en distribuidores de pequeño formato, pagando alrededor de un 15 % más por kilo. Eso significa que los 3,60 € de ingredientes de tu hamburguesa se convierten fácilmente en 4,10 €.
Hagamos números con el ejemplo concreto de un food truck que vende 80 platos al día. Los costes del puesto que un escandallo de restaurante ignora son: combustible y generador 40 € + plaza y permisos 60 € = 100 € al día. Dividido entre 80 platos, son 1,25 € de «coste de puesto» por cada plato vendido. Si a eso le sumas el sobrecoste por comprar en pequeño formato (los ingredientes pasan de 3,60 € a 4,10 €), el coste real por plato es de 4,10 € + 1,25 € = 5,35 €. Si vendes ese plato a 12 €, tu food cost «ampliado» real es 5,35 € / 12 € = casi el 45 %, no el 30 % que creías. Y eso sin contar aún la comisión de delivery, si también haces envíos.
El escandallo para food truck, por tanto, debe incluir obligatoriamente estos costes de puesto y el sobrecoste de la compra en pequeño formato. De lo contrario, cada plato que vendes te deja menos margen del que crees, y al final del mes no entiendes por qué no llegas a final de mes.
AI Chef Pro · IA para chefsMás de 55 herramientas IA para tu cocinaCrea recetas, menús y optimiza costes gratis. Prueba AI Chef Pro sin compromiso.Pruébalo gratis →El escandallo de una dark kitchen: la comisión de delivery, el asesino silencioso
Si el food truck sufre por los costes del puesto, la dark kitchen —o cocina fantasma— sufre por la comisión de las plataformas de delivery. Y es un asesino silencioso porque no lo ves en el escandallo de ingredientes.
Cuando vendes a través de Glovo, Uber Eats o Just Eat, la plataforma te cobra una comisión que suele estar entre el 25 % y el 35 % del precio de venta (sin IVA). Es decir, por cada 12 € que paga el cliente, la plataforma se queda entre 3 € y 4,20 €. A ti te ingresan el resto. Pero el escandallo clásico sigue calculando el margen como si ingresaras 12 €. Así, un plato que en sala te daba un margen de contribución de 8,40 €, en delivery te puede dejar solo 4,00 €, como veremos en el ejemplo detallado más abajo.
Además, el packaging por pedido es un coste que en sala no existe o es marginal. En delivery, cada pedido necesita una caja, una bolsa, servilletas, cubiertos, salsas en monodosis y, a menudo, un precinto de seguridad. Un coste de 0,80 € por pedido es bastante realista, y a veces se queda corto si usas envases biodegradables o personalizados.
Otro factor que muchos olvidan es la dependencia del ranking dentro de la app. Si tu plato no aparece en las primeras posiciones, no vendes. Y para aparecer, a menudo tienes que aceptar promociones, descuentos o pagar por visibilidad. Eso reduce aún más tu ingreso neto, y deberías considerarlo como un coste más del canal.
El escandallo para dark kitchen, por tanto, debe incluir al menos tres partidas que el escandallo de sala ignora: la comisión de la plataforma, el coste del packaging por pedido y, si es el caso, el coste de las promociones o fees de visibilidad. Sin esto, tu cálculo del food cost es una ficción.
El mismo plato en sala y en delivery: la tabla que lo cambia todo
Para que se vea claro, he cogido un plato realista: una hamburguesa smash de la casa. He calculado su coste de ingredientes con un escandallo paso a paso y luego he comparado lo que ocurre en tres escenarios: venta en sala, venta en delivery manteniendo el mismo precio de carta, y venta en delivery con un precio ajustado.
El coste de ingredientes de la hamburguesa es de 3,60 € por ración. En sala, con un precio de venta sin IVA de 12,00 €, el food cost es del 30 % y el margen de contribución es de 8,40 € (el 70 % del precio). Hasta aquí, un plato sano y rentable.
Pero cuando ese mismo plato se vende por delivery al mismo precio de 12,00 €, la cosa cambia radicalmente:
- La plataforma aplica una comisión del 30 % sobre 12,00 €: 3,60 €. El restaurante solo ingresa 8,40 €.
- El packaging (caja, bolsa, cubiertos, salsas) cuesta 0,80 € por pedido.
- Los ingredientes siguen costando 3,60 €.
- El margen de contribución real es: 8,40 € − 3,60 € − 0,80 € = 4,00 €, apenas el 33 % del precio que pagó el cliente.
El «coste real del canal» se dispara: ingredientes 3,60 € + packaging 0,80 € + comisión 3,60 € = 8,00 €, el 66,7 % del precio. Solo queda un 33 % para cubrir el resto de gastos (personal, alquiler, suministros) y generar beneficio. El margen se ha desplomado de 8,40 € a 4,00 € por plato, más de la mitad, aunque el escandallo clásico seguía diciendo que el food cost era del 30 %. Ese es el asesino silencioso.

| Concepto | Sala | Delivery (precio de sala) | Delivery (precio ajustado) |
|---|---|---|---|
| Precio de venta (sin IVA) | 12,00 € | 12,00 € | 14,90 € |
| Comisión de plataforma (30 %) | 0,00 € | −3,60 € | −4,47 € |
| Ingreso neto tras comisión | 12,00 € | 8,40 € | 10,43 € |
| Coste de ingredientes | −3,60 € | −3,60 € | −3,60 € |
| Packaging / envase | 0,00 € | −0,80 € | −0,80 € |
| Margen de contribución (€) | 8,40 € | 4,00 € | 6,03 € |
| Margen de contribución (%) | 70 % | 33 % | 40 % |
La tabla lo deja claro: vender en delivery al mismo precio que en sala es una trampa. Pero hay una salida, y pasa por repreciar.
Cómo repreciar para el canal delivery sin espantar al cliente
La lección es evidente: en delivery, el precio de carta no puede ser el mismo que en sala. Pero tampoco puedes subirlo a lo loco. Si para recuperar los 8,40 € de margen original tuvieras que vender la hamburguesa a 18,30 € (más de un 50 % de subida), el cliente se iría a la competencia. La solución práctica es un precio de delivery distinto, más contenido, que recupere la mayor parte del margen sin espantar.
En nuestro ejemplo, un precio de 14,90 € (un 24 % más que en sala) funciona bien. Con 14,90 €, la comisión del 30 % es de 4,47 €, por lo que ingresas 10,43 €. Restando los 3,60 € de ingredientes y los 0,80 € de packaging, el margen de contribución real es de 6,03 €, un 40 % del precio. No recuperas todo el margen de sala, pero sí la mayor parte, y el precio sigue siendo competitivo.
Este ajuste fino es imposible de mantener actualizado si llevas los escandallos en Excel. Cada vez que un proveedor te sube el precio de la carne, o la plataforma de delivery modifica su comisión, tendrías que recalcular a mano el margen de cada plato en cada canal. Y en la práctica, casi nadie lo hace. Ahí es donde un escandallo dinámico marca la diferencia.
Con Miselup, registras el ingrediente, el packaging y la comisión una sola vez. Cuando cambia un precio de compra o ajustas el porcentaje de comisión, el coste y el margen de cada canal —sala y delivery— se recalculan solos. Ves de un vistazo si un plato que es rentable en sala está dando pérdidas en delivery. Un solo dato, siempre coherente. Así puedes fijar el precio de un plato con criterio, no a ojo, y si te planteas dar el salto puedes consultar los precios de Miselup.
Timlup · Equipo al díaChecklists y tareas para tu restauranteOrganiza el día a día del equipo sin olvidos. Conoce Timlup y simplifica tu operativa.Conoce Timlup →Preguntas frecuentes
¿Necesito un escandallo distinto para el delivery?
No necesitas una receta distinta, pero sí un escandallo que contemple los costes específicos del canal: comisión de plataforma, packaging por pedido y, si procede, gastos de promoción. Un mismo plato puede tener dos fichas de escandallo —una para sala y otra para delivery— o, mejor aún, una única ficha que calcule automáticamente el margen en cada canal, como hace un escandallo de recetas en Miselup.
¿Cómo afecta la comisión de las plataformas a mi margen?
De forma brutal. Una comisión del 30 % sobre el precio de venta reduce tu ingreso neto en esa misma proporción. Si no la incluyes en el escandallo, creerás que tu margen es mucho mayor de lo que realmente es. En el ejemplo de la hamburguesa, el margen pasaba del 70 % en sala al 33 % en delivery solo por la comisión y el packaging.
¿Debo poner precios más altos en las apps de delivery que en la carta de sala?
Sí, salvo que quieras perder dinero con cada pedido. La subida no tiene por qué ser del 50 %, pero sí la suficiente para que el margen de contribución no se desplome. En nuestro ejemplo, un incremento del 24 % (de 12,00 € a 14,90 €) permitía recuperar la mayor parte del margen sin que el precio resultara disuasorio. Eso sí, conviene revisar los precios de la competencia en la misma app para no quedarse fuera de mercado.
¿Merece la pena entrar en el delivery si la comisión es tan alta?
Depende del volumen y del margen real de tus platos. Si tras incluir la comisión y el packaging tu margen de contribución sigue siendo positivo y el volumen de pedidos compensa los costes fijos, el delivery puede ser un canal rentable. La clave está en calcularlo bien con un escandallo ampliado que incluya la comisión y el packaging, y en no canibalizar las ventas de sala. Muchos negocios combinan ambos canales con precios diferenciados y les funciona.
¿Cómo puedo calcular el food cost de mi food truck sin errores?
Utiliza una calculadora de food cost que te permita añadir los costes específicos del puesto: combustible, plaza, permisos y el sobrecoste de la compra en pequeño formato. Reparte esos costes fijos entre el número de platos que vendes al día y súmalos al coste de ingredientes. Así obtendrás un food cost «ampliado» realista, que es el que debes usar para fijar tus precios y controlar la rentabilidad.